Aspera Lapis (Piedra Bruta), por Diego Muñoz

Desde lo geométrico y visual, ya desde la tradición ancestral y Pitagórica, la piedra tosca o Bruta, es un vehículo transmisor muy potente de la enseñanza simbólica y de su fuerza regeneradora, y, desde nuestro marco especulativo, es un elemento ejemplar de la idea y concepto abstracto del Yo, así como del individuo en la sociedad.

De la doctrina de los cuatro elementos, sólo la tierra, lo sólido puede constituir sustancia. Más allá de la idea de Sustancia como algo tangible y visible, ya Aristóteles lo conceptuó como la primera de las categorías del Ser, atribuyéndole los accidentes que sobre la sustancia recaen: cantidad, cualidad, relación, pasión, hábito…

Otra idea es el concepto de la piedra como causa material, dentro del concepto aristotélico de las cuatro causas, las intrínsecas (material y formal) y la extrínsecas (eficiente y final).

Una tercera idea es la idea de vacío o kenós, como contrafigura, como el No Ser.

Tanto la Firmeza como la Fortaleza provienen de La Piedra, la propia idea del Ego, obedece más a los recintos de piedras ciclópeas, “el habitante del castillo”, en su concepción de interior, como espacio del que se sale para relacionarse con los demás o con lo trascendente.

Las piedras no se ingieren, son buenas para pensar, para construir, para calcular, son Fundamentos (que no axiomas) que sirven de sostén y apoyo a los muros que sobre ellas se erigen. Lo tuvo presente Cristo cuando le dijo al Apóstol, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

La Piedra se interpreta como símbolo de la permanencia, lo irreductible y absoluto del Ser o del Hombre. El sello de lo lapidario es la esencia y el moldeo o cincelado, incluso con técnicas modernas de deconstrucción en áridos y surgimiento de una nueva piedra, nos aproxima a la luz y a la perfección.

La Piedra posee el carácter universal al que aspira la masonería pues es un símbolo que al margen de creencias religiosas, políticas o socioculturales, representa como ninguno la aspiración, en torno a un trabajo individual y colectivo, de lograr la comprensión de sí mismo y del mundo exterior, y nos permite trascender de un puro objeto macizo y sin pulir, como el yo profano a un yo más elevado, pulido no sólo en su dimensión interior sino también en la exterior del progreso Humano.

El aura de Hermetismo impregna este símbolo, desbastar la piedra bruta, esto es, nuestra propia persona, es liberarla de sus propios vicios e imperfecciones.

En el tránsito de lo operativo a lo especulativo, y, dentro de éste último, superado lo enigmático y moralizador del Antiguo Régimen por lo iniciático y de perfeccionamiento individual y colectivo, la piedra tosca sigue transmitiendo esa fuerza visual del elemento a pulir, para llegar, tras un trabajo arduo y exhaustivo, a un perfeccionamiento sin aristas, a un estadio más elevado a través del conocimiento que te libera de las ataduras y ceguera del mundo profano.

La fuerza del mensaje abstracto se representa de una manera exponencial con la Piedra Tosca, la idea se abre paso a través del elemento sin reducirse a él, pero las ideas no bajan del cielo platónico interpretado por San Agustín, ni siquiera de la conciencia kantiana, las ideas proceden de la Tierra, de los conceptos tallados por los utensilios y técnicas, ya que las ideas más sublimes y metafísicas no son sino la transformación de unos conceptos más simples y humildes.

Como os transmití en la plancha de Mi Iniciación y cito textualmente: “Una Piedra Tosca y otra Pulida que representaban mi presente y mi futuro, con un martillo y un cincel como herramientas para construir mi nuevo Yo.”

Salud. Fuerza y Unión.

 Diego Muñoz

Valle de Cádiz, a 22 de Enero 2021

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: