Mensaje de un Maestro Masón: Tu trabajo.

Mensaje de un Maestro Masón, Tu Trabajo

Autor: Rolland 151

Taller: Obreros de Hiram.

 

 Hay que precisar que si quieres encarnar tu ideal, debes comprometerte en la realización de algunas tareas que le den a tu vida masónica la poesía de la renunciación. Fácilmente encontrarás excusas, con el pretexto de que en tu vida profana y social te esfuerzas por vivir tu ideal individualmente y que, sobrecargado de trabajo, no puedes hacer más para servir a la humanidad. Pero no conozco a nadie que, teniendo la firme voluntad de hacerlo, que no pueda tener, a pesar de sus múltiples ocupaciones, el tiempo necesario para realizar cada día una acción desinteresada al servicio del prójimo.

Los que más trabajan por la humanidad son precisamente los que tienen más ocupaciones profanas y que, llenos de entusiasmo, imbuidos de su ideal, no se dejan engañar por una supuesta falta de tiempo y saben incluir en su simple vida cotidiana la brillante nota de una obra realizada con espíritu de abnegación y en colaboración con sus hermanos para el servicio de los hombres. Nótese que si digo en colaboración, es porque, por muy útil y hermosa que sea la tarea de propagar el propio ideal, ser un ejemplo de buen ciudadano en la vida profana. Existe una tarea aún más importante a los ojos del Maestro Mason, es quien realiza entre si mismo y otros hombres devotos, una colaboración, una unión, para finalizar el trabajo iniciado.

La función más alta de la vida social consiste en formar comunidades espirituales, núcleos de fraternidad como en nuestras Logias, donde los nudos de unión no sean ni los intereses, ni ambiciones o motivaciones personales más o menos disimuladas, sino un ideal de servicio, de aspiración a la unidad, trabajando en comunión, con espíritu de abnegación.

La primera cosa necesaria para participar activamente en una comunidad espiritual, como la Logia, es un entusiasmo inquebrantable que ni los golpes de la suerte ni las incomprensiones puedan hacer vacilar. Tu entusiasmo debe ser sabio y paciente, porque para colaborar en una obra de servicio es necesario aprender a sufrir en silencio. No mires en primer lugar lo que otros Hermanos hacen o no hacen; no digas que deberían hacer esto o aquello; es fácil decir lo que se debe hacer y es más difícil hacerlo. Cuando creas que no existe un ambiente de verdadera fraternidad en el núcleo en el que colaboras, ya que sea la familia, la religión, la patria, o la Logia, o incluso cualquier asociación humana, no gastes tu energía, ni tus pensamientos, para denunciar la culpa; esfuérzate por ser fraternal, crea este ambiente que deseas y no olvides que a menudo no vemos la virtud en los demás porque no la poseemos en nuestro corazón. Enciende en el tuyo este impulso de entusiasmo por el ideal de servicio y verás que encontrarás en todas partes la fraternidad que antes no sabías verla.

Otro error que no debes cometer si quieres vivir la fraternidad a la que aspiras es juzgar el trabajo de los demás según tus opiniones y prejuicios particulares. No olvides que cada uno tiene su propia forma de sentir y amar la fraternidad, y debes respetar las opiniones de los demás, porque todas las opiniones son válidas y existe al menos la verdad del entusiasmo que las inspira. Admita que cada uno trabaja y piensa según su propia conciencia; tú, trata de vivir la perfección que deseas encontrar en los demás, porque ellos mejoraránse con tu ejemplo y lo seguirán sin darse cuenta; y , si son incapaces de entender tu entusiasmo, ¿Cómo podrían sentir una emoción si aún no ha nacido en sus almas? La actitud más perfecta y ejemplar, también la más amplia y comprensible, es la que abarca a todos sin excepción. Si has elevado tu alma hasta un alto nivel espiritual, y, si has incluido en tu amor a todos los seres del mundo menos uno, debes elevar este espíritu aún más alto, hasta que el que está excluido, entre en el círculo de tu amor. Pero debe ser verdad, sin mentirte a ti mismo con apariencias de perfección.

Tienes que incluir a todos los seres porque tienes que adaptarte y acomodarte y porque tienes que sintonizar con ellos. No debes querer vivir en fraternidad pidiendo a otros que armonicen contigo, porque entonces, realmente querrías imponer tu tiranía, disfrazada de dulce afecto y de aparente amor. Y cuando alcances ese grado de fraternidad, no tendrás que exigirla de otros hombres. Existe una jerarquía espiritual como hay en la sociedad, una persona profana es mundana.

El profano se impone, el espiritual se comunica e impregna a sus propios enemigos, sin que ellos se den cuenta, por la fuerza de su amor y de su sutil grandeza intrínseca. El hombre iniciado en la FM influye misteriosamente en quienes lo rodean; todos asimilan sus ideas, porque son las más amplias y generosas, todos siguen su ejemplo porque es el más puro, todos están penetrados por su entusiasmo porque es el más ardiente. Incluso los que lo critican y censuran lo siguen e imitan sin siquiera darse cuenta. Tal es la ascensión espiritual del maestro masón.

 Octubre 2020.  Rolland 151

1 comentario en «Mensaje de un Maestro Masón: Tu trabajo.»

  1. Un ambiente de armonia en tu vida social ,con tus socios , con tu familia que es propenso a desintegrarse por la codicia y ambicion de las propiedades

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