La espada

Autor: Lucio Labella

Una espada se puede definir físicamente en muy pocas maneras, pero sus significados simbólicos, han sido y son más de uno y dependiendo en gran medida de las culturas de origen. Esta herramienta ha sido utilizada en el curso de los siglos, para determinar un estatus social, militar, personal o religioso. Para los legionarios romanos era el símbolo del valor y de la audacia, para los reyes de la edad media, ha sido el símbolo del poder temporal, para el soldado cruzado una espada recta con una guarda en cruz representaba su fe religiosa, como por un soldado árabe, una espada de media luna, con un corte en un solo hilo representaba la suya. A menudo esta herramienta fue compaginada ad otra, un ejemplo universal es la asociación con la balanza, un binomio que en todas las culturas modernas representa la justicia.

En la Francmasoneria la espada es siempre presente en cualquier templo y en cualquier rito, es siempre constituida de forma simple y casi desnuda a nivel ornamental, con solo una guarda de cruz trebolada. Esta falta de adorno según mi opinión se puede reconducir a lo que somos y a lo que aspiramos de ser. Durante el empiezo de nuestro recorrido como Francmasones nos desnudamos en la camera de reflexión de todos nuestros metales en exceso, por esta razón la espada masónica presente en los templos tiene que tener solo una estructura mínima.

Así tiene que ser mi Q.H. una espada sencilla, constituida con solo el metal suficiente que le permita desarrollar su trabajo físico y su trabajo simbólico. El trabajo físico como todos sabemos es la defensa de nuestro templo durante las tenidas, mientras el trabajo simbólico es recordarnos y simbolizar la fortaleza y el temple del ánimo de nosotros Francmasones.

¿Pero cosa es el temple al cual simbólicamente la Francmasoneria se refiere?

Empezamos afirmando que el procedimiento de templado de los metales nació a los albores de la metalurgia, con este proceso los antiguos herreros entendieron que un metal calentado al rojo vivo y refriado de forma repentina adquiría características físicas distintas. ¡O sea, llevar el metal en una situación fuera equilibrio y seguidamente cristalizar esta situación! Esto proceso, dejaba el metal mucho más duro para cortar y mantener el hilo, pero también muchos más frágil en el momento que recibía golpes o esfuerzos. Con lo cual se entendió bastante rápidamente que se tenia que encontrar otro procedimiento que determinaba dar el correcto temple a la estructura sin causar una fragilidad excesiva que no permitía su uso. Este proceso metalúrgico es el revenido. Básicamente se tracta de mantener el metal ad una temperatura alta pero no excesiva para dar el tiempo a la estructura de recristalizar y soltar las tensiones internas al material, que ocurren en el temple.

Esto, se puede reconectar metafóricamente a la visión que tengo sobre el temple y la fortaleza de nuestros ánimos masónicos. Serán siempre las dificultades de la vida y nuestro proceso de formación que nos dará el temple y la dureza de nuestros ánimos, pero será solo el amor que recibimos, o que damos verso nuestros semejantes, verso al GADU que, junto a la búsqueda del verdadero conocimiento, nos permitirá de tener un proceso de revenido y aumento de tenacidad de nuestra anima.

No confundámonos Q.H. , tener un recorrido de solas dificultades no nos harás más fuertes, nos harás más frágiles, el equilibrio se tiene que buscar con la correcta aplicación de nuestro temple y revenido interior.

También en este caso, para la plena comprensión de este concepto podemos aplicar dos principios herméticos que se encuentran trascriptos en el Kibalión:

El primero es el principio de correspondencia, con el cual entendimos perfectamente que son estos los dos los factores que tienen una correspondencia directa con la ley de nuestro crecimiento. Principios que nos permiten de fortalecernos sin infrágilirnos; las Dificultades con el Amor o sea el Temple con el Revenido. Mientras que el segundo, será el principio de polaridad que nos hace entender que el péndulo de nuestra anima masónica, será completamente formado cuando en la dualidad de los estados dúctil y frágil, se encontrará en el punto del medio, o sea cuando será suficientemente templado para resistir de forma tenaz a las adversidades sin quebrarse. 

Q.H. como forjamos nuestras espadas, hará la diferencia en lo que vamos a ser capaz de hacer y de representar para nosotros mismos y para los demás.

Lucio Labella

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